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Lunes 15 de Mayo de 2017 13:00

El trabajo de brindar arte “a la gorra”

Los artistas callejeros ofrecen sus shows en semáforos o colectivos y piden a cambio una colaboración a voluntad. Malabares, magia o música son los espectáculos más elegidos.

Los semáforos y los colectivos se volvieron lugares para que los artistas callejeros se desempeñen y puedan demostrar su talento. Lo único que piden a cambio son sonrisas y lo que se pueda aportar “a la gorra”. Malabares, magia o música se pueden observar en diversos puntos de la ciudad.

Muchos se lo toman como un trabajo, que realizan todos los días y con jornadas de 4 u 8 horas. Destacan el placer de realizar lo que les gusta, se apartan de los prejuicios de la gente y colaboran entre ellos formando una comunidad.

En Constitución y Rojas, Karina ofrece su show de malabares y un impecable uso del “diábolo”. Es madre de una niña y trabaja en los semáforos mientras ella está en el jardín. Realiza shows de 50 segundos, después reacomoda todo y volver a salir.

“Primero empecé haciendo acrobacia aérea, trabajé en un circo, y ahora hago malabares. Hago semáforo hace 2 años, y también viajé haciendo esto”, contó en diálogo con El Marplatense. “Por ahí tenés diez semáforos que no te pagan, y atrás uno que te da 100 pesos. La gente colabora porque aprecian el arte y que uno haga lo que realmente ama”, agregó.

En defensa de su trabajo, aseguró “yo estoy regalando arte y laburas por monedas… Pero está bueno que uno siga perdurando haciendo lo que le gusta”. “Lo haces porque es lo que vos amás”, ratificó.

Su compañero de la cuadra de enfrente, Matías, trabaja en los semáforos hace 12 años para mantener a sus cuatro hijos. Suele estar 8 horas en diversos puntos, Constitución, el Centro, la Costa o el Puerto. “Aprendí en la calle, conociendo, amigos que te van enseñando trucos”, le contó a este medio.

“Hay que saber sobrellevarlo. El prejuicio está siempre en el medio, porque estás en la calle y pedís monedas”, narró. Las opciones más elegidas son hacer semáforo o “tirar función”, que sería realizar un show “de media hora en Plaza Mitre, por ejemplo”.

“Soy artista y me dedico a la poesía improvisada”

Juan Martín, por su parte, elige mostrar su arte en los colectivos. “Me subo y primero pido permiso al chofer para hacer un show. Le digo que soy artista, me dedico a la poesía improvisada y quiero hacer un show de 3 o 4 minutos, si me dice que sí, me presento ante la gente”, contó.

El show comienza de la misma forma, con una presentación en la que explica lo que es el “Freestyle”, rap improvisado, y luego pide palabras y temáticas a la gente.

“El arte a la gorra como un trabajo para mi es una cosa única, es hermoso. Arranqué como un juego, un desafío para mí, ver si me animaba a rapear en un colectivo. Empecé a ver que a la gente le encantaba, me aplaudía, se reían y aparte pagaban bien, me di cuenta que lo podía utilizar como una herramienta laboral”, señaló sobre sus comienzos.

La respuesta de la gente, comenta, suele ser positiva. “Eso me llena. A veces se sacan los auriculares para escucharte, disfrutan, ver a los chicos como se sorprenden también me transmite energía”, apuntó.

Con respecto a los prejuicios, indicó que “a veces cuando te ven laburando en la calle piensan que estás con hambre o me dicen ‘te doy cinco pesos para que no te drogues’.

El arte callejero busca su forma de renovarse y subsistir gracias a la colaboración de la gente. Mientras, se arma una pequeña comunidad de artistas que buscan ayudarse entre sí, para progresar en su trabajo.

Fuente: El Marplatense

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